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Hestia. Placer a puertas cerradas

by Guillermina Collins | PH: Gonzalo Viramonte

Desde que recibí la invitación hasta atravesar el caminito, todo fue misterio. Hoy, con los hechos vividos, advierto que su nombre anticipa la cita. Hay una familia, algo de Grecia por ahí y una cocina que espera. Se trata de un restaurante a puertas cerradas en pleno centro de la ciudad. Anfitriones que invitan a su hogar; hogar que invita al festín y un festín repleto de sensaciones.

Nos reciben Rodrigo e Irene; una pareja de apasionados, que hacen de su casa, tu casa. Él, de acá, volvió al país después de una vida de viajes; ella, de Boston, llegó a la ciudad luego de trabajar en los mejores restaurantes high-end de su tierra. Los mueve cocinar y los inspira servir. Se nota y se siente. Ofrecen un servicio íntimo y personalizado: Irene se desplaza por la cocina con sutil delicadeza, sin perder el control de nada y disfrutando ver el plato terminado. Rodrigo se encarga de la recepción, el servicio y la presentación al paladar de cada plato. Los dos ofrecen un viaje culinario, sin perder el ritmo exigido ni detalle alguno.

Ellos invitan a la cocina de su casa. Al calor de hogar, se le suma una calidez extra de la mano de Pablo Dellatorre (arquitecto referente en el branding gastronómico local) y su incienso protagónico. La intimidad se reduce a una cocina y doce comensales invitados.

Los pasos continuos se entrelazan; los sabores tienen que ver y no; algunos suenan conocidos, en medio de extraños entrometidos, y todos son pensados para recorrer el mundo. Mi primer convite fue una skordalia con remolacha al estilo cretense (1), le siguió (2) un gazpacho shots, luego (3) zucchini cakes pintadas con salsa tzatziki, (4) albóndigas griegas con salsa de ajo y un toque de menta, (5) una panzanella salad, (6) una torre de cortes de ojo de bife con salsa kokkari y el final feliz fue con un pot de creme (7). Le había anticipado que es un baile de sabores, y la descripción lo ratifica. Lo mejor, es que el baile se renueva cada semana con otra nueva carta propuesta.

Basta una reserva para conocer el misterio. Ni bien atraviesa el pasillo, se olvida del mundo. Ingresa en otro; de nuevos sabores y diferentes texturas. Enjoy!

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