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Los otros protagonistas

by Florencia Vigilante | PH: Destinos & Hoteles

La fundación de La Cumbrecita no hubiera sido posible sin el aporte de los habitantes locales, que mucho antes de la llegada de Cabjolsky ya vivían en la zona.

Cuando los alemanes tocaron su puerta, la primera reacción de Victoria Giménez, hoy de 96 años, fue de desconfianza. “La mayoría de los peones eran de acá y los llamaron para trabajar con los Cabjolsky. Los criollos se comunicaban bien entre ellos porque se conocían, eran gente humilde y vergonzosa. En cambio, las personas de afuera estaban más unidas entre ellas porque eran gente de otra cultura”, cuenta Victoria.

Sin embargo, pronto comenzaron a trabajar en conjunto: mientras los hombres se dedicaban a cuidar ovejas y levantar edificaciones, a ella y a su hermana les ofrecieron realizar tareas de limpieza y de cocina en la hostería. “Los pobladores de la región son los que acompañaron el empuje del extranjero, si no hubieran querido, esto no se hubiera podido realizar. Fue producto del trabajo arduo y de la unión de todos”, expresa a su vez Margarita.

Más allá de su mezcla de raíces, La Cumbrecita destaca por ser el primer pueblo peatonal de Argentina y una reserva natural de usos múltiples. Así, tras dejar su vehículo y cruzar el puente de ingreso, el viajero podrá sumergirse en este rincón alpino enclavado en las Sierras Grandes de Córdoba, rodeado de bosques, ríos y cascadas. Asados y Goulash con Spätzle lo esperan. ¡Willkommen!

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