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El Chalten, energía primitiva

by Nicola Bellin | PH: Banco de Imagen

Levante los ojos hacia el cielo. La montaña puntiaguda domina el paisaje y todo lo que ve está a su servicio. Respire el aire ligero, deje que las nubes espumosas y solitarias lo sorprendan, escuche el silencio a su alrededor.

Usted está a los pies del rey Fitz Roy. Bienvenido a El Chaltén, la patria del trekking, donde la naturaleza domina. Si alguna vez en su vida quiere simplemente caminar y caminar, abrazar la energía salvaje y milenaria de la roca, del árbol, del agua poderosa, perderse en la inmensidad de la naturaleza… Aquí es donde tiene que ir.

Se puede llegar desde El Calafate, en apenas dos horas de viaje, ya sea en auto particular o en bus, saliendo de la terminal central. Meta de muchos escaladores y excursionistas, este pueblito humilde y silencioso es la base ideal para realizar algunas de las mejores escaladas que la Patagonia puede regalarle.

Para comenzar el recorrido, es recomendable vestirse cómodo, llevar zapatillas y bastón de trekking, y así enfrentar con más placer las largas caminatas llenas de subidas y bajadas cansadoras. Uno de los lugares más aconsejables es la Laguna de los Tres, donde podrá admirar el inmenso Fitz Roy rodeado por sus gigantes compañeros que cuidan a la hermosa laguna azul.

El camino nace al final de la avenida principal, donde un cartel de madera señala; Sendero al Fitz Roy. La escalada se puede realizar en un solo día, aunque si quiere disfrutar más de los bosques, caminar despacio y refrescarse en el agua purísima de los ríos que atraviesan el valle, es recomendable tomarse dos días, alojándose en el tranquilo camping Poincenot, donde podrá armar su carpa y descansar en el silencio de la montaña.

¿Listo? ¡Vamos! Después de pocos minutos de subida, podrá admirar la inmensidad del valle de El Chaltén, con su río brillante que corre en el medio de los densos colores verdes. Ideal para un lindo momento de meditación. Al retomar el camino se topará con paisajes que marcan en profundidad la experiencia: glaciares milenarios que como cataratas congeladas parecen desbordar del lecho de las montañas, valles verdes cortados por ríos de agua pura que cruzará sobre pequeños puentes de madera, la única y humilde intervención del ser humano para permitirse avanzar y disfrutar de la naturaleza.

Aves, liebres, zorros y otros animales corren libres a su alrededor, acompañándolo en el esfuerzo. La última subida pone a prueba su entrenamiento, y al llegar, es ideal sentarse para admirar el celeste del cielo sobre los picos nevados y el intenso azul de la laguna, dejándose acunar por el viento. La energía del lugar llena el pecho de emoción.

A la noche, después de una buena ducha, llegará el merecido momento de felicidad culinaria. En El Chaltén, cuyo nombre en idioma Tehuelche significa Montaña Humeante, siempre se puede encontrar un cálido restaurante, después de las intensas escaladas bajo el sol, enrollados por el viento que casi siempre sopla con decisión.

Uno de ellos, tranquilo y acogedor, es el restaurante Como Vaca, en las cercanías de la entrada a la avenida principal. Un lugar donde podrá saborear excelentes bifes de chorizo, cortes de vacío y jugosas mollejas, todo asado por verdaderos maestros de las brasas y la parrilla. Para cerrar la jornada, podrá sentarse en uno de los muchos bares tradicionales de la zona y degustar una especial cerveza artesanal. Roja, negra o rubia, en todas sus marcas y variedades, sumadas a un poco de buena música, es un buen cierre antes de ir a descansar.

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