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Una ciudad en colores

by Alejandro Gagliardi | PH: Banco de Imagen

Es difícil no ser naranja en Ámsterdam. O no ser verde. O amarillo. Ámsterdam es (y hace que usted mismo lo sea) el color que le gusta o el que le guste. Para mi es verde y es naranja. Y así me sentí cuando la conocí.

Alguien me dijo por ahí que el rojo y sus bemoles representaba la noche y juventud de esta ciudad, y que, el verde en todas sus variantes, venía de los parques, canales y coffee shops. Por supuesto, cada cual tiene su propia interpretación sobre el asunto. Sin ánimo de iluminarlos en materias propias de la psicología, intento sí, inducirlo a que usted, querido lector, le encuentre a esta hermosa ciudad el color que le parezca, el color que usted crea que tiene.

Oiga, le dicen la Venecia del Norte. La componen unos 160 canales que representan, aproximadamente, 100 kilómetros (Patrimonio de la Humanidad) y, unos 1.500 puentes. ¿Le parece que no es motivo suficiente para contemplarla un poco desde el agua? Es realmente impostergable hacer un recorrido (aunque sea de media hora) por sus canales. Es una forma diferente de descubrirla; desde otra perspectiva que, sin dudas, le permitirá ver cosas que no se ven desde la calle. Existen distintos tipos de paseos para realizar; los clásicos suelen durar una media hora recorriendo los canales y salen desde distintos puntos de la ciudad. Pero también se ofrecen otro tipo de paquetes: excursiones nocturnas con cena a la luz de las velas (si quiere “romantiquear”), ofertas para grupos (por si la familia es grande), alquiler de barcos enteros, etcétera. En cualquier caso, no deje de hacer el paseo en barco por los canales, porque Amsterdam ofrece una de sus mejores caras desde el agua. Más aún si la excursión ofrece degustación de quesos y vinos locales casi sin límite.

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